Una pequeña práctica con grandes efectos sobre la inflamación, la resiliencia y el bienestar emocional.

A todos nos han dicho que "practiquemos la gratitud": escribe una lista, nombra tres cosas, céntrate en lo positivo.
Y aunque estas prácticas no están mal, a menudo no tienen en cuenta lo que realmente cambia el cerebro.

La verdadera gratitud, la que cambia tu sistema nervioso, no es cognitiva. Es corporal.
Es una sensación "sentida". Un ablandamiento. Un momento en el que recibes de verdad.

Este es el tipo de gratitud que calma la inflamación, aumenta la inmunidad, amplía la ventana de tolerancia y fortalece la resiliencia. La investigación muestra ahora que el cerebro no se reconfigura solo porque hayas hecho una lista...
Se reconfigura cuando la gratitud se convierte en una experiencia, no en una tarea.

Es la calidez que sientes cuando alguien te da las gracias de verdad.
Es la sensación de plenitud en el pecho cuando recuerdas un momento de amabilidad.
Es la ternura que surge cuando eres testigo de la gratitud compartida entre los demás.

Ésos son los momentos que el sistema nervioso registra como de seguridad, conexión y nutrición, y ahí es donde se produce la transformación.

 

NeuroConsejo: 2 minutos de gratitud encarnada

 

Prueba esta sencilla práctica para entrar en la sensación de gratitud.
(Puedes hacerlo ahora mismo.)

  1. Recuerde un momento en el que alguien le ofreció amabilidad genuina.
    Algo pequeño, sincero y significativo.
  2. Imagina el momento como si estuvieras viendo la escena de una película tierna.
    Fíjate en el lugar, el tono de su voz, su expresión.
  3. Permítete recibir de nuevo su intención.
    Percibe lo que querían decir para ti -apoyo, cariño, ánimo- y deja que aterrice en tu cuerpo.
  4. Permanece con la sensación durante 10-20 segundos.
    Esta pausa es lo que ayuda a tu sistema nervioso a codificar la experiencia.
  5. Nota el cambio.
    Una respiración más profunda. Un ablandamiento en el pecho. Una sensación de ser abrazado.
    Estas pequeñas señales fisiológicas son signos de que tu cerebro está accediendo a su "circuito de gratitud".

Practíquelo varias veces a la semana y observe los cambios.

La investigación es fascinante.

Si tienes curiosidad por profundizar más en la ciencia, el Dr. Andrew Huberman tiene fascinantes episodios de podcasts cortos que explican cómo la gratitud sincera cambia la química del cerebro y el bienestar a largo plazo. No se trata de mostrar gratitud, sino de sentirla.

Con gratitud

Fanny:)