Cuando tu cerebro no sabe por dónde empezar

 

Ya sabes lo que tienes que hacer.
 
Está ahí mismo, en tu lista. Quizá incluso lo hayas pasado de la lista de ayer a la de hoy.
 
Y, sin embargo… sigues sin hacerlo.
 
Es fácil calificar esto de «procrastinación» y empezar a criticarte a ti mismo.
 
¿Por qué no consigo terminar esto de una vez?
 
Pero me he dado cuenta de que hay una pregunta mucho más útil:
 
¿Qué es lo que me está dificultando empezar?
 
Quizá la tarea te parezca demasiado grande.
Quizá no sepas por dónde empezar.
Quizás te preocupe no hacerlo lo suficientemente bien.
Quizá haya demasiadas cosas que compiten por tu atención.
O quizá simplemente estés agotado.
 
En lugar de juzgarte a ti mismo por sentirte estancado,intenta averiguar qué es lo que te está frenando.
 
Entonces, facilitale las cosas a tu cerebro.
¿Tienes que terminar una presentación?Empieza por abrir el documento. Trabaja en una diapositiva.
 
¿Quieres limpiar toda la cocina?Elige una encimera. Despeja-la.
 
¿Te sientes abrumado por tu bandeja de entrada?Elige un correo electrónico. Léelo y responde.
 
A continuación viene una parte que a menudo olvidamos:
 
Celebra los pequeños logros.
 
En lugar de lanzarte inmediatamente a la siguiente tarea, haz una pausa lo suficientemente larga como para que tu mente asimile:«Lo he conseguido. He dado un paso adelante».
 
Me gusta darle un toque lúdico a esto. Incluso he creado mi propia herramienta, llamada «Backpatter»: un divertido recordatorio para darme una merecida palmada en la espalda cuando consigo algo, por pequeño que sea.
 

 

Hay una base neurocientífica detrás de ese carácter lúdico.
 
Nuestro cerebro aprende a partir de las recompensas y la retroalimentación positiva. Dedicar un momento a reconocer el progreso activa los sistemas de recompensa y motivación del cerebro, lo que ayuda a reforzar los comportamientos que queremos repetir.
 
Así que, cuando termines ese pequeño paso,no lo pases por alto. Haz que cuente.
 

🧠 Tu consejo neurológico

 
La próxima vez que te sientas atascado, prueba esto:
 
1. Pregúntate: «¿Cuál es el paso más pequeño, pero significativo, que puedo dar ahora mismo?»
2. Haz eso.
3. Celebra el triunfo. Date un pequeño «¡Sí!». Una sonrisa. Una palmada en la espalda. Tómate un momento para disfrutar de esa pequeña sensación de logro.
 
A ver qué pasa.
 
A veces, un pequeño éxito le da a tu cerebro justo lo que necesita para dar el siguiente paso.
 
La semana que viene voy a contaros un poco más sobre cómo puede ser el proceso cuando trabajamos juntos con estos patrones.
 

Atentamente, 
Fanny
🙏😊